En Cabaret, la noche empieza antes de que se apague la luz. El público no entra simplemente en un teatro: cruza la puerta de un club berlinés donde hay música, copas, artistas circulando entre las mesas y una sensación de fiesta que oculta algo mucho más inquietante. Tras el éxito de su primera temporada, el musical vuelve a Madrid con una puesta en escena todavía más envolvente y una novedad que cambia la temperatura del Kit Kat Klub: Mario Vaquerizo se incorpora como Maestro de Ceremonias, alternándose con Víctor Palmero.
La elección tiene más sentido del que podría parecer. Vaquerizo lleva años haciendo de la provocación, el humor y la libertad una identidad escénica. Aquí esa energía se somete a la precisión del teatro musical y a un personaje que debe seducir al público, divertirlo y, poco a poco, obligarlo a mirar aquello que sucede fuera de la fiesta.
Una fiesta que comienza media hora antes
El gran acierto de esta producción está en no tratar la palabra «inmersivo» como un simple reclamo. Espacio Delicias se transforma por completo en el Kit Kat Klub: el escenario se extiende por la sala, los intérpretes aparecen en distintos puntos y el pre-show comienza treinta minutos antes de cada función. Llegar justo a la hora significa perderse parte de la experiencia.
No hay gafas de realidad virtual ni pantallas que expliquen dónde mirar. La inmersión ocurre de la forma más teatral posible: con cuerpos, música en directo, proximidad y una escenografía que reduce la distancia entre el público y el espectáculo. Según la zona elegida, la acción puede suceder frente a ti, alrededor de la mesa o a muy pocos pasos.
Mario Vaquerizo entra en el juego
Mario Vaquerizo comparte el papel de Emcee con Víctor Palmero, que ya conoce el universo del montaje. No interpretan todas las funciones, por lo que conviene revisar el calendario oficial antes de comprar. La alternancia no es un detalle menor: el Maestro de Ceremonias es quien controla el pulso de la noche y guía al espectador desde la celebración inicial hasta la incomodidad final.
Vaquerizo no intenta desaparecer dentro de un personaje neutro. Su presencia reconocible forma parte del juego, pero la producción la conduce hacia un Emcee del Berlín de los años treinta: libre, mordaz y aparentemente invulnerable. Esa mezcla entre estrella pop y disciplina teatral aporta una energía distinta sin convertir el musical en un vehículo personal.

Por qué Cabaret sigue golpeando
La historia se sitúa en Berlín en 1929. Sally Bowles canta en el decadente Kit Kat Klub y conoce al escritor estadounidense Cliff Bradshaw, recién llegado a la ciudad. Mientras su relación avanza, la República de Weimar comienza a desmoronarse y el nazismo deja de ser un ruido lejano. En paralelo, el vínculo entre Fräulein Schneider y Herr Schultz convierte la violencia política en algo íntimo, concreto y dolorosamente cotidiano.
Ahí está la razón por la que Cabaret no envejece. Canciones como Willkommen, Don’t Tell Mama, Money y Cabaret conservan todo su magnetismo, pero la función nunca permite olvidar que el espectáculo ocurre al borde de una catástrofe. La diversión no desaparece: se vuelve más perturbadora a medida que entendemos qué está decidiendo no mirar cada personaje.
Un reparto construido para sostener la cercanía
Junto a Mario Vaquerizo y Víctor Palmero aparecen Laia Prats como Sally Bowles, José Pastor como Cliff Bradshaw, Patricia Clark como Fräulein Schneider, Tony River como Herr Schultz, Marta Arteta como Fräulein Kost y Ricky Merino como Ernst Ludwig. El elenco se completa con intérpretes de ensemble, covers y swings que mantienen la acción viva dentro y fuera del escenario central.
La dirección es de Federico Bellone. Julio Awad asume la dirección musical; Felype de Lima firma escenografía y vestuario; Gillian Bruce, la coreografía; Valerio Tiberi, la iluminación, y Poti Martin, el diseño de sonido. Es un equipo con experiencia en grandes producciones, pero aquí el tamaño se utiliza para acercar el espectáculo, no para levantar una barrera entre escena y sala.
Qué entrada elegir
La sala se divide en varias zonas y cada una propone una relación distinta con la función. Experience sitúa al espectador en el corazón de la acción; VIP mantiene la cercanía sin convertirlo en protagonista; Premium favorece una visión frontal, y Platinum permite vivir el ambiente del club desde otra perspectiva. Algunas mesas admiten menú y otros complementos durante el proceso de compra.
Más que buscar automáticamente la localidad más cara, conviene decidir qué tipo de noche quieres. Si te atrae sentir a los intérpretes cerca, las mesas inmersivas tienen sentido. Si prefieres observar la coreografía y la escenografía con una visión más estable, una zona frontal puede resultar mejor.
Información práctica
- Dónde: Espacio Delicias, paseo de las Delicias, 61.
- Cuándo: segunda temporada en Madrid desde el 9 de octubre de 2026. Las fechas disponibles llegan actualmente hasta finales de noviembre.
- Reparto: Mario Vaquerizo y Víctor Palmero alternan como Maestro de Ceremonias. Comprueba quién actúa en la fecha elegida.
- Llegada: merece la pena estar allí al menos treinta minutos antes para disfrutar del pre-show.
- Entradas: el precio cambia según fecha, zona y complementos.
- Aviso: la función utiliza humo escénico y efectos de luz estroboscópica.
Fuente y detalles originales: consultar publicación.


