En este palacio nadie se limita a trabajar. Se negocian bodas, se prueban límites y se abren puertas que deberían permanecer cerradas. Las bodas de Fígaro llega al Teatro Real del 9 al 27 de noviembre con una puesta en escena que cambia la peluca y el salón dieciochesco por los pasillos de un gran edificio gubernamental.

La ópera de Mozart conserva su mecanismo perfecto de comedia: Fígaro y Susanna quieren casarse, pero el conde de Almaviva tiene otros planes. A partir de ahí, una sola jornada se llena de cartas, escondites, disfraces, celos y alianzas inesperadas. Lo divertido es que cada enredo deja ver algo muy serio: quién puede decidir sobre el cuerpo, el trabajo y el futuro de los demás.

Una comedia que entiende demasiado bien el poder

Robert Carsen traslada la acción a un palacio oficial donde lo público y lo privado se mezclan sin pedir permiso. Despachos, asistentes y ceremonias convierten la casa del conde en una maquinaria política: todo el mundo observa, obedece o intenta escapar de la jerarquía.

La lectura funciona porque no obliga a Mozart a fingir que es contemporáneo. El abuso de autoridad ya estaba en la obra original de Beaumarchais y en el libreto de Lorenzo da Ponte. Carsen simplemente cambia el marco para que resulte imposible no verlo.

Escena nocturna de Las bodas de Fígaro con tres personajes sorprendidos
Luca Micheletti y Sara Blanch, junto a Mattia Olivieri, en Las bodas de Fígaro. Foto: © Javier del Real | Teatro Real.

Por qué esta ópera es una buena puerta de entrada a Mozart

No hace falta conocer la historia ni saber italiano para seguirla. Las bodas de Fígaro avanza como una serie de precisión: cada personaje entra en el peor momento posible, cada mentira dura justo lo necesario y los grandes conjuntos permiten escuchar varias verdades a la vez.

Debajo de la velocidad hay una música extraordinariamente humana. Mozart cambia de la picardía a la melancolía en pocos compases, concede a Susanna y a la condesa algunos de los momentos más delicados de la partitura y reserva para el final una idea que sigue siendo incómoda: el poderoso solo puede recuperar su lugar cuando pide perdón.

Dos repartos para trece funciones

Stefano Montanari debuta al frente del Coro y la Orquesta Titulares del Teatro Real. El primer reparto reúne a Mattia Olivieri como el conde, Olga Kulchynska como la condesa, Sara Blanch como Susanna y Luca Micheletti como Fígaro. En las funciones alternas participan Carles Pachon, Elsa Dreisig, Sabina Puértolas y Germán Olvera.

La escenografía es de Christian Schmidt, el vestuario de Luís Carvalho y la coreografía de Rebecca Howell. Es una nueva producción del Teatro Real en coproducción con el Metropolitan Opera de Nueva York.

Información práctica

  • Cuándo: del 9 al 27 de noviembre de 2026.
  • Horarios: la mayoría de funciones comienzan a las 19:30; los domingos 15 y 22, a las 18:00.
  • Dónde: Sala Principal del Teatro Real, plaza de Isabel II, Madrid.
  • Duración: aproximadamente 3 horas y 25 minutos, con un descanso de 25 minutos.
  • Precio: entradas desde 19 €.
  • Idioma: italiano, con sobretítulos en español e inglés.

Atención al calendario: la función prevista inicialmente para el 11 de noviembre se trasladó al lunes 9 a las 19:30. Conviene comprobar la fecha antes de comprar.

VER FECHAS Y ENTRADAS

La lectura MadGo: ve por Mozart, pero fíjate en las puertas. En esta producción, cada despacho, dormitorio y pasillo marca quién tiene acceso, quién espera fuera y quién se atreve a cruzar. La comedia hace reír; la arquitectura explica por qué.

Fuente y detalles originales: consultar publicación.