A unos pasos de la Puerta del Sol hay una pastelería en la que el tiempo no se ha detenido, pero sí ha aprendido a moverse despacio. El Riojano lleva abierto desde 1855 y conserva buena parte de la decoración que convirtió una confitería de la calle Mayor en un pequeño salón de aire palaciego.

Aquí se viene por las pastas, los bartolillos o la tarta de manzana. Pero antes de pedir conviene mirar alrededor: caoba cubana, bronces, mármol de Carrara, lámparas isabelinas y techos estucados. En una ciudad que cambia de escaparate con rapidez, El Riojano sigue pareciéndose bastante a sí mismo.

Una confitería nacida cerca de la corte

La casa fue fundada por Dámaso de la Maza, pastelero de la Casa Real y natural de La Rioja. Su origen explica el apodo con el que era conocido —El Riojano— y el nombre que terminó quedándose sobre la puerta.

La relación con la corte no se limitaba a la clientela. Los mostradores y vitrinas fueron realizados por ebanistas de palacio con caoba llegada de Cuba, bronces y mármoles nobles. El aspecto actual se consolidó con una reforma de 1892, y todavía se conservan piezas del antiguo negocio, como el horno de leña en desuso, una caja registradora y básculas históricas.

Al fondo se encuentra el salón de té, el lugar adecuado para detenerse y entender que esto no es solamente una tienda de paso. La ornamentación del techo, las lámparas y los apliques de época hacen que un café con pastel se sienta como una visita a un comercio histórico todavía vivo.

Las pastas del Consejo: una C con historia

El dulce más reconocible de la casa es pequeño, seco, aromático y tiene forma de letra C. Son las pastas del Consejo, unas galletas de limón asociadas desde hace generaciones a las reuniones del Consejo de Estado.

La historia transmitida por la pastelería cuenta que la reina María Cristina pidió una pasta firme para el joven Alfonso XIII: debía entretenerlo durante aquellas largas sesiones sin llenar de migas los salones. Dámaso de la Maza adaptó una receta y le dio la forma de C de «Consejo». Más allá de la anécdota cortesana, la elaboración se convirtió en una de las especialidades más madrileñas de El Riojano.

No es una galleta exuberante ni un postre pensado para la foto. Precisamente por eso merece la pena: limón, textura firme y una receta que habla de una época en la que la repostería también resolvía problemas de protocolo.

Azucarillos: el refresco del Madrid antiguo

Otro objeto curioso de sus vitrinas son los azucarillos. No son simples terrones de azúcar: se elaboran con una textura porosa y forman parte de la memoria de las verbenas madrileñas.

A finales del siglo XIX se disolvían en agua fresca y, para los adultos, se completaban con un chorrito de aguardiente. La costumbre fue tan popular que terminó dando nombre a la zarzuela Agua, azucarillos y aguardiente, de Federico Chueca. Comprar uno hoy es llevarse un fragmento comestible de aquella ciudad de aguadores, paseos de verano y puestos callejeros.

Qué pedir en El Riojano

Las pastas del Consejo son la elección imprescindible para una primera visita. Después, la mejor estrategia es combinar un clásico permanente con el calendario tradicional del obrador.

  • Tarta de manzana: fina, crujiente y sin necesidad de adornos excesivos. Es nuestra elección para tomar en el salón.
  • Bartolillos: una de las elaboraciones más castizas, con masa frita y crema.
  • Azucarillos: más recuerdo gastronómico que postre convencional.
  • Pastas de té: una opción fácil para llevar o regalar.
  • Dulces de temporada: torrijas, rosquillas de San Isidro, huesos y buñuelos de santo, Corona de la Almudena, turrones y roscones cuando llega su momento.

La disponibilidad cambia según la época del año. Ese calendario es parte del encanto: no todo tiene que estar siempre en la vitrina para que una pastelería sea interesante.

Información práctica

  • Dirección: calle Mayor, 10, Madrid.
  • Zona: entre Puerta del Sol y Plaza Mayor.
  • Horario publicado: todos los días, de 9:00 a 21:00.
  • Qué encontrarás: tienda, obrador tradicional y salón de té.
  • Pedidos: recogida en tienda y entrega en Madrid a través de su web.

CONSULTAR EL RIOJANO

La estrategia MadGo: entra sin prisa, mira primero los mostradores históricos y pide una porción de tarta de manzana para tomar en el salón. Añade unas pastas del Consejo para llevar: el verdadero lujo aquí no está en inventar un postre nuevo, sino en poder probar una receta que Madrid lleva más de un siglo reconociendo.