La Almudena sorprende porque parece antigua y es, en realidad, una catedral terminada en el siglo XX. Su mezcla de lenguajes arquitectónicos explica una construcción larguísima y una relación inseparable con el Palacio Real.
Por qué merece una parada
El interior contemporáneo, la cripta neorrománica y el museo ofrecen tres lecturas diferentes. La subida a la cúpula añade una vista privilegiada del Palacio Real, la Casa de Campo y el oeste de Madrid.
Cómo vivir el lugar
Entra primero en la nave principal, baja después a la cripta por la calle Mayor y, si está disponible, termina en el museo y la cúpula. Completa el paseo con el Mirador de la Cornisa.
La cripta tiene acceso independiente y suele pasar desapercibida. Sus columnas y capillas merecen tiempo propio, incluso si no subes al museo.
Antes de ir
Es un espacio de culto: las celebraciones pueden limitar la visita turística. Consulta horarios, acceso al museo y condiciones de la cúpula en la web de la catedral.