El Palacio Real de El Pardo nació como pabellón de caza y fue transformándose con cada época. Sus interiores reúnen tapices, mobiliario y decoraciones que cuentan la relación de la monarquía y el poder con este enclave a las puertas del monte.
Por qué merece una parada
Es menos concurrido que el Palacio Real de Madrid y ofrece una experiencia más concentrada. Los tapices inspirados en cartones de Goya destacan dentro de un recorrido marcado por usos históricos muy diferentes.
Cómo vivir el lugar
Reserva la visita del palacio y deja tiempo para caminar por el núcleo de El Pardo. El paseo junto al Manzanares o la Quinta del Duque del Arco pueden convertirlo en una salida de medio día.
No lo trates como una simple extensión del Palacio Real del centro. El paisaje y la distancia forman parte de su carácter, así que reserva tiempo para el entorno.
Antes de ir
Al ser una residencia vinculada a Patrimonio Nacional, puede cerrar por actos oficiales. Comprueba horarios, modalidad de visita y transporte antes de salir.