Lorca aparece tantas veces sobre un escenario que el verdadero riesgo consiste en convertirlo en una colección de símbolos reconocibles. Manuel Liñán toma otra dirección: no intenta ilustrar un poema ni reconstruir una biografía, sino imaginar qué forma tendría hoy el mundo interior del autor.
Llámame Lorca convierte deseos reprimidos, amores imposibles, folclore, dolor y belleza en materia coreográfica. El flamenco conserva el compás y la tensión dramática, pero se abre a una dramaturgia donde identidad y memoria pueden transformarse.
Un Lorca que no cabe en una vitrina
Liñán dirige, coreografía y baila una pieza que busca personificar el imaginario lorquiano. En lugar de ordenar referencias, las deja aparecer como paisajes emocionales: lo popular convive con lo íntimo y la fiesta puede contener una amenaza.
El espectáculo reúne a un amplio cuerpo de baile, cante en directo, guitarra, percusión y la colaboración especial de Curro Albaicín. Raquel Heredia “La Repompa” y José Maldonado participan como artistas invitados.
Flamenco desde el presente
Liñán lleva años ampliando quién puede ocupar cada gesto, cada traje y cada lugar dentro del flamenco. Aquí esa libertad no funciona como provocación aislada, sino como la vía natural para hablar de un escritor atravesado por el deseo, la norma y aquello que no podía decirse en voz alta.
Las funciones se celebran del 21 al 24 de octubre a las 20:00. La duración es de una hora y cuarenta minutos, sin intermedio, y se utilizan efectos de humo. Las entradas parten de 9 euros.
Fuente y detalles originales: consultar publicación.


