Antes de la Gran Vía, de los escaparates y del tráfico, Madrid ya sabía cómo convertirse en espectáculo. Las entradas reales, las procesiones, las fiestas, los balcones y las plazas componían una gran escenografía urbana. La exposición Teatro de grandeza. Arte, arquitectura y ciudad en el Madrid barroco reconstruye ese mundo con más de 180 obras reunidas en el Fernán Gómez.
No es una sucesión de objetos solemnes. El recorrido explica cómo vivía una capital que debía representar el poder de la monarquía y, al mismo tiempo, dar espacio a comerciantes, artesanos, criados, viajeros y vecinos que ocupaban sus calles. La ciudad aparece como escenario y también como protagonista.
Un Velázquez, un Rubens tejido y una escultura marcada por el fuego
Entre las piezas más reconocibles figura un retrato de Felipe IV pintado por Diego Velázquez. Cerca, un tapiz monumental de casi cinco por cinco metros traslada al tejido una composición vinculada a Rubens: una obra pensada para impresionar por el color, la escala y el precio material de cada centímetro.
Hay además un testigo extraordinario del antiguo Alcázar. Se trata de una escultura en yeso encargada por Velázquez durante su viaje a Italia. La pieza sobrevivió al incendio que destruyó el palacio en 1734 y todavía conserva señales de aquel desastre. Es uno de esos objetos que funcionan como documento antes incluso de leer su cartela.
Buscar tu calle en el Madrid de 1656
Uno de los centros de gravedad de la exposición es la Topographia de la Villa de Madrid de Pedro Teixeira. Sus veinte pliegos se presentan juntos, permitiendo recorrer con paciencia tejados, conventos, puertas, jardines y calles de la ciudad representada en 1656.
El juego inevitable consiste en orientarse: localizar la Plaza Mayor, seguir el trazado que todavía reconocemos y descubrir cuánto Madrid desapareció antes de que existiera la fotografía. El plano no funciona únicamente como mapa. Es un retrato de la capital y una demostración de cómo quería ser vista.
Cómo se vivía y se celebraba
Pinturas, dibujos, grabados y vistas urbanas muestran la vida más allá de la corte. Aparecen mercados, diversiones, ceremonias y escenas cotidianas. Incluso el Manzanares, que hoy puede parecer un límite tranquilo, se revela como lugar de baño, encuentro y ocio durante el verano.
La exposición también presta atención a la arquitectura efímera: decoraciones, arcos, túmulos y escenarios construidos para durar apenas unos días, pero capaces de transformar la ciudad completa. En el Barroco, una fiesta pública era una forma de comunicación política; Madrid aprendió a hablar mediante fachadas, telas, música y multitudes.
Una visita para mirar despacio
El conjunto procede de decenas de instituciones españolas e internacionales, entre ellas el Museo del Prado, la Biblioteca Nacional, Patrimonio Nacional, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y los Museos Vaticanos. La variedad es parte del atractivo, pero también exige tiempo.
Si no quieres terminar saturado, organiza la visita alrededor de tres puntos: el gran plano de Teixeira, las obras relacionadas con la corte de Felipe IV y las escenas de vida urbana. Después vuelve a las piezas que más te hayan sorprendido. Dos horas permiten recorrer la exposición sin convertirla en una carrera.
Información práctica
- Fechas: del 20 de octubre de 2026 al 17 de enero de 2027.
- Dónde: Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa, plaza de Colón, 4.
- Horario: martes a domingo, de 10:00 a 20:00; lunes cerrado.
- Precio: 6 euros en taquilla o 6,50 euros en venta online.
- Martes: entrada gratuita con ticket, disponible en la web del centro.
- Días especiales: cerrado el 24, 25 y 31 de diciembre y el 1 de enero; el 5 de enero abre de 10:00 a 15:00.
Fuente y detalles originales: consultar publicación.


